sábado, 5 de agosto de 2017

Eslovenia: Poemas de Alberto Hernández, fotografías de José Voglar


Hay veces que la mano invisible del destino une de manera fortuita a quienes menos se lo esperan, creando así, como si de por casualidad se tratase, algo superior a la suma individual de todas sus partes. “Eslovenia” es un libro de
poesía que a su vez es libro de fotografía o viceversa, en este caso el orden de los factores no altera la experiencia, sino más bien la complementa.

 Serendipia podría ser otra forma de describir la afortunada colaboración entre dos maestros de sus respectivas artes: el poeta venezolano Alberto Hernández y el fotógrafo esloveno-venezolano José Voglar, que nos han honrado al confiarnos este trabajo. 

En una entrevista que estamos por publicar, José Voglar, narra su viaje a Eslovenia en 1999, viaje que sería la semilla de este poemario: al regresar a Venezuela, Voglar organizó una exposición fotográfica titulada Eslovenia s/t, la cual fue exhibida en marzo del 2000 en la Galería Diafragma de Maracay. A esta exposición acudió Alberto Hernández. No hay que conjeturar sobre lo que cautivó la mirada del poeta, pues éste sin tener nexo  previo con el lugar de las fotos escribió, por cuenta propia y de manera independiente, los poemas que hoy acompañan estas imágenes. 
  
El poemario por razones de fuerza mayor ha permanecido inédito hasta hoy. A continuación  reseñaremos y publicaremos parte de esta obra, que tanto se merece ver la luz del día.

   Este bello trabajo combina dos poderosas expresiones artísticas que dialogan entre sí, el verbo y la imagen. Ambos artistas entretejen armónicamente su trabajo, dialogan con Dios, hacen y deshacen, preguntan, responden; crean y destruyen en el imaginario del lector. 

 Este poemario nos traslada sutilmente a una  Eslovenia que está viva, que respira, que late, palpita, suspira, nos llama. Es a veces un eco distante y otras veces una voz clara y potente. Es abstracta, es concreta, es anhelo, es paz, conflicto, sobriedad, melancolía, consuelo, anhelo, un bello sueño, el cielo, misterio, enigma, belleza y soledad; Dios y su obra.

 En el lente de Voglar se percibe la mirada del asombro, vemos a Eslovenia con los ojos de quien no da el mundo por sentado y contempla sin prejuicios la creación. A través de su mirada, y con la grata compañía del verbo, sentimos que Dios estuvo allí, y que permaneció solo, en silencio, en paz. La inmensidad que es Dios se hace verbo, espacio, profundidad, luz y sombra. El tiempo, impregnando todo a su paso, se congela en un instante de fotografía: vemos un pedacito de tiempo detenido que al contemplarlo, por momentos da la ilusión de movimiento.

 El poemario nos da la sensación de que Dios está en todas partes, incluso en donde pareciera no estar, en donde no hay nada. Incluso, cuando se va. Da la impresión de que el poeta vio a Dios y se sentaron a conversar. Luego Dios se fue y el poeta crea con la presencia de su ausencia. La poesía de Hernández brinda una atmósfera y una lectura que se abre a más posibilidades, pues no es explicativa, al contrario, sugiere, insinúa, propone, expande, inspira, inventa, siente e imagina. Vemos al hombre frente a la naturaleza, extasiado, anonadado, fascinado en una experiencia estética y espiritual. Contemplación, vacío, plenitud. Después del verbo sigue el silencio.

 Las lecturas son miles, las posibilidades infinitas, el diálogo permanente, sin embargo, luego de leer esta obra, nos queda claro que la pregunta, es más poderosa que la respuesta.


Una primera mirada a “Eslovenia”
Poemas de Alberto Hernández y fotografía de José Voglar






Leo con los ojos cerrados,
el monte,
las hojas del viento,
la muerte
en los tantos nombres borrados
en la roca,
en Dios de pie sobre la tierra.





                                                                                                                                                                                                         


De quién es ese párpado, ese globo ocular
que desviste la tierra

De quién el trazo de la boca
Por donde dejaron de brotar en palabras
las aves y sus vuelos

De quién la carne magra bajo el frío

De quién los dientes que roen

este paisaje de brumas y pesadumbres

De quién son mis ojos,
estos que te miran,
Slovenija
                                        
Nadie puede quitarme mis propiedades
estos lobos feroces
incansables
este pan sin bocado
este atajo
a la muerte
este mapa de cambios
este miedo
esta feliz espera de los años

De quién entonces
son estos párpados perdidos
esta algarabía silenciosa
este ruido          
Una sola pregunta
basta para disiparme

¿Quién queda de este lado
del mundo
cuando Dios regresa de la niebla?






El hielo es un lagarto impreciso
fluido de esta tierra que pregunta
-que escala por la piedra-
hasta la curva racional
de los pinos

Laibach, Ljubljana 

El hielo derrite el tiempo
en el último verso de la muerte
en la última muerte del poema

en el nombre que oculta

Mi alma no entra por la puerta:
(dejo la eternidad atrás)
ojiva es la carne que me habita
la sangre
en el marco de luz
en los mosaicos de piedra
y arabescos

En qué pueblo o bosque
lejos de Bratislava dejé
de morir
mientras la raya de la piedra muerde
el reflejo infinito

                                                                                 

        Baja la colina
        y la casa
        Bajo el árbol
        el tronco absoluto
        de la sombra

        Baja la casa y la colina
        Arriba
        el árbol sin hojas
        sin colina
        sin casa

        Sólo el ojo
        sin cara
        sin colina, cerca del cielo                                                                        

                                                                                   





       
        Slovenija no tiene nombre
        no tiene título:

        alzada por los pinos,
        el olfato de Dios
        la inventa y la regala:

        sin nombre
        la repito en el nombre

        sin título
        la llamo
        y viene
        verde, helada
        arbolada
        silenciosa, viva


        mirada de frente, sin miedo alguno





Al fondo
la mordedura del precipicio:
agujas y pinares
el cielo acumulado entre las hojas

El ojo viaja
hacia el único arriba
donde la lluvia es granizo
y líneas hirientes:

el alma limita
con el ahogo

donde los troncos
irrumpen
en el lugar intacto

Quién corrompe este cielo,
estas nubes
miradas por la copa convulsa
de los árboles







Allá
donde Dios
pregunta por nosotros
   
                 Slovenija 










Seco está el día
la nieve fabula
              el desierto,
                              arde














             Bajo el arco,
             la puerta abierta
             hacia la luz:

             alguien se quedó detenido
                                                     muerto
             en el asombro del día














Tótem. La inclinación de la cima rivaliza con el
miedo.
La nube agasaja la piedra
el conjuro
la nieve esquiva,
siempre la altura cercana,
                 la mudez del temblor
sobre los párpados.






Bosque. La tierra cortada en la línea exacta del
viento.
Crece entonces la mirada, asciende y topa con las
primeras orillas de una casa.

El monte sucumbe con la música dejada sobre una mesa.
Los objetos de comer y beber. Los trajes de la última
hora, la herida
de espada. Y más arriba las flechas, una ballesta
mohosa
en el filo de la ventana.

El castillo para otear el país.
Slovenija salpica el cielo.

Allá -entonces- alguien vive aún, se desliza sobre
las raíces
de los grandes árboles amontonados del bosque.
Despierto con la sangre y la savia de quienes huyeron
por el borde de un puente derribado.

La verdad se ve en el cielo, donde nadie responde por
Nada. Sólo
Dios sabe dónde quedó la mano de quien dejó bajo el
sereno el
arma y el miedo, los gritos.

La ventana abierta durante tantos siglos. 

sábado, 21 de enero de 2017

¡La Asociación cultural esloveno-venezolana Srečko Kosovel colabora con Eslovenos en Venezuela!


 Hola Todos! Felices de anunciar que ahora estaremos colaborando activamente con la página oficial de Eslovenos en Venezuela! En esta página podrás encontrar  material sobre gastronomía, deportes, farándula, turismo, tecnología, noticias, notas de duelo e información importante concerniente a la comunidad de eslovenos en Venezuela.  Ingresa a la página y mira nuestro primer post! Muy contentos de poder sentirnos parte y de contribuir con esta respetada comunidad!



domingo, 1 de enero de 2017

Srečno novo leto!

 Feliz año les desea la Asociación Cultural Esloveno-Venezolana Srečko Kosovel. Estamos contentos  en anunciar que para este año 2017 tenemos varios proyectos pensados en materia de cultura eslovena. Primero que nada queremos expandir el blog y buscar contribuyentes que quieran escribir, opinar o traducir material relacionado con la cultura eslovena. 

 En segundo lugar estamos planeando la creación de un podcast para la primera parte del  año 2017, puesto que creemos que ya es hora de tener una voz en el ciberespacio.

 Finalmente estamos planificando un evento en conjunto con el 'Grupo de Investigación de Literaturas en el Mundo' adscrito a la Universidad de los Andes donde se tratará la cultura eslovena desde varios ángulos.  Más detalles al respecto serán revelados en la segunda mitad del  año 2017.


 ¡Feliz año!

Srečno novo leto!

sábado, 31 de diciembre de 2016

Algunas tradiciones y creencias eslovenas en torno al año nuevo



 El año nuevo es sin duda alguna una de las celebraciones anuales más importantes alrededor del mundo. Hoy en día es festejado por casi toda la cultura occidental de una manera parecida, sin embargo existen ciertas costumbres y tradiciones que son propias de la cultura de cada país. En Eslovenia existen varias tradiciones y creencias particulares, algunos datan de tiempos antiguos y otros son más modernos:  

1-  Al no ser una tradición religiosa no es una celebración exclusivamente familiar, los eslovenos suelen celebrar el año nuevo con amigos y es menos formal.

2- Para el año nuevo suele haber un gran árbol de abeto en la plaza Prešeren, hermosamente iluminado y pequeños puestos donde se puede conseguir vino y chocolate caliente.

3- Para tener amor y felicidad el año entrante se dice que es bueno usar ropa interior roja y para tener fortuna y prosperidad, encender una vela amarilla.

4- A media noche no puede faltar un brindis con champagne y si accidentalmente se rompe una copa significa buena suerte.  

5- Las herraduras simbolizan buena suerte y las personas generalmente las cuelgan en las puertas.

6- Es común que los eslovenos se den entre ellos pequeños amuletos de buena suerte.

7- En algunas zonas se estila lanzar plomo fundido en el agua antes de la media noche y adivinar el significado de las figuras que se forman.

8-  Se solía decir que escuchar golpes de martillo en noche vieja significa muerte y escuchar un acordeón significa matrimonio.

9- Es de inmensa suerte si una mariquita se posa sobre ti o si encuentras un trébol de cuatro hojas.

10-  Generalmente se cree que quien se despierte temprano el primer día del año se despertará temprano todo el año, por el contrario quien duerma hasta tarde, lo hará todo el año.


¡Feliz Año Nuevo! ¡Srečno Novo Leto!

lunes, 26 de diciembre de 2016

Día de la Soberanía y la Unidad eslovena

Imagen cortesía de slovenia25.si


Hoy 26 de Diciembre se celebra el día Día de la Soberanía y la Unidad eslovena, cuando se rememora el resultado del referéndum donde el 95% del pueblo esloveno votó a favor de la independencia del país. Esta decisión desencadenaría en la "Guerra de los 10 días", donde Eslovenia ganó su independencia -contra Yugoslavia el 26 de Julio de 1991.

En el mundo hispanohablante nos puede parecer curioso que un país celebre por partida doble su independencia, pero pocos pueblos en el mundo han deseado tanto ser autónomos como los eslovenos, que siempre han vivido bajo la influencia de potencias mayores:

Para el pueblo carantanio (Karantanci), hoy en día reconocidos como los ancestros de los eslovenos, la conversión al cristianismo vino también con anexión a Baviera, que a su vez se uniría al el imperio carolingio a mediados del siglo VIII. Desde entonces la suerte de los eslovenos quedaría atada por muchos siglos a las grandes potencias germanas, austriacas o venecianas.

No sería si no hasta finales del siglo XIX y principios del XX que el sueño de una patria propia se materializaría con la disolución del imperio Austro-Húngaro a finales de la primera guerra mundial; Donde entre 1918 y 1929 se crearía el Reino de Yugoslavia, como respuesta a las fiebres nacionalistas que se expandían por todo el territorio Europeo.

Una vez mi abuelo me dijo: “Mi padre fue militar en el ejército Austro-Húngaro, donde le tocó luchar por una patria que no era la suya, por intereses que no eran los suyos. Así que cuando se nos dio la posibilidad de formar un país con otros “eslavos del sur”(jugoslovani) la tomamos, pues pensábamos que estaríamos mejor entre personas que hablaran un idioma parecido al nuestro.” Lamentablemente este proceso fue interrumpido de manera abrupta con el inicio de la segunda guerra mundial y la ocupación doble por parte de Alemania Nazi e Italia Fascista.

Eslovenia durante la Segunda Guerra Mundial.


  No sería sino hasta el final de la guerra que los eslavos del sur retomaron los esfuerzos por un estado en común bajo el nombre de “República Federal Socialista de Yugoslavia.” Lo que pasó después es historia reciente, la Yugoslavia de Tito se derrumbó bajo el peso de una economía ineficiente, mala gerencia y tensiones étnicas.

Se dice en la literatura económica de la época, que el pueblo esloveno era responsable por el 40% del Producto Interno Bruto yugoslavo, además de ser uno de los territorios con mayor índice de alfabetismo y preparación académica. Independizarse no solo era la mejor opción, si no la única opción.

Este optimismo y prosperidad ha perdurado hasta el día de hoy. Y lo podemos comprobar en este informe que el gobierno de Eslovenia publicó para conmemorar sus 25 años desde su independencia.

A modo de cierre quisiera dejar unas palabras escritas en el 2011 por la ex-ministra de cultura Majda Širca Ravnikar:

"La razón por la cual la cultura ocupa un lugar prominente en la identidad nacional de los eslovenos, después de todo Eslovenia declaró su Día Nacional de la Cultura un día festivo y seleccionó un poema de su mayor poeta, el Dr. France Prešeren, como himno nacional, está en que los eslovenos pueden percibir la cultura en un sentido más amplio que las otras naciones: la cultura ayudó a pavimentar el camino hacia la independencia y la resistencia de Eslovenia dentro de los sistemas económicos y políticos extranjeros y al mismo tiempo sirvió de base firme para el progreso espiritual y material de la sociedad y habitantes del país.

La posición de la cultura eslovena es específica. En las naciones europeas más grandes, la cultura se desarrolló junto con el poder político y económico de la nación, y se alimentó parcialmente de este poder. Sin embargo, con los eslovenos ha sido el foco desde el principio - la nación se originó de su cultura. Más importante aún, la identidad nacional eslovena también se ha manifestado a través de la cultura después de su independencia, cuando el país construyó el poder político real - que no había podido desarrollar previamente debido a limitaciones históricas."

domingo, 25 de diciembre de 2016

Seis tradiciones Navideñas Eslovenas

En Eslovenia la Navidad es una tradición muy importante para compartir en familia y es celebrada el 25 de diciembre.

1) Iluminación Navideña: durante el mes de diciembre los días son fríos y oscuros, es por esto que es costumbre alumbrar los hogares con luces navideñas. También es una tradición anual la iluminación de calles y fachadas con motivos navideños.
El mercado navideño de Ljubljana atrae anualmente a turistas de todas partes del mundo  
2) Árbol de Navidad: en cada hogar esloveno no puede faltar el árbol de navidad. Este es un un pino real decorado con bambalinas, aunque algunas familias usan pinos de plástico. Generalmente se decora el 24 de diciembre.

3) Pesebres o nacimientos: los pesebres caseros son muy comunes en Eslovenia y es tradición colocarlos debajo o cerca del árbol navideño. También los pesebres vivientes en lugares públicos son muy populares. Entre ellos cabe destacar el pesebre viviente que anualmente tiene lugar en las cuevas de Postojna.
Pesebre viviente en las Cuevas de Potojna
4) Guirnaldas: es una práctica común adornar las casas con guirnaldas hechas en casa o compradas. Se suele colocar cuatro velones sobre la guirnalda y encender una vela cada domingo un mes antes de navidad (adviento). Las guirnaldas se colocan en el lugar de preferencia de cada familia, generalmente en la mesa del comedor. Tradicionalmente el encender cada vela implica un momento de reflexionar sobre el pasado y qué se puede mejorar en el futuro. 
Guirnalda Típica
5) Torta navideña “Potica”: este plato no puede faltar en las mesas navideñas y su preparación es el orgullo de cada hogar esloveno. Consiste un rollo preparado con una masa de levadura estirada y enrollada con diferentes tipos de relleno. Los rellenos más comunes consisten en nueces, avellanas, chocolate, frutos secos, miel o queso cottage.
"Potica"
6) Santa Claus: en Eslovenia la tradición de Santa Claus proviene de muchas tradiciones europeas, de esta manera los niños de Eslovenia reciben regalos de Santa Claus (Božiček), de San Nicolás (Miklavž) y del Abuelo Frío o Abuelo de las Nieves (Dedek Mraz). 
Santa Claus en la escuela primaria Mala Nedelja
San Nicolás en Ljubljana
El Abuelo de las Nieves en Ljubljana

jueves, 21 de julio de 2016

Poesía Eslovena: Edvard Kocbek

Poesía Eslovena: Edvard Kocbek, un escritor Esloveno contemporáneo, partidista político y magnífico filósofo.
Por Luis José Arguello Reverón, en colaboración con la Asociación cultural esloveno-venezolana Srečko Kosovel y el Grupo Investigador de Literaturas en el Mundo de la Universidad de Los Andes

Vida y obra de Edvard Kocbek
Edvard Kocbek
            Edvard Kocbek fue considerado un reconocido partidista político alrededor del año 1940, aunque poco después se vuelve un gran “desconocido” escritor del este de Europa. Kocbek nació en 1904 en Eslovenia, al sureste de lo que era Austria en ese tiempo. Inspirado por las ideologías católicas, desde que era niño sintió la iglesia como su segundo hogar. Debido a ese profundo sentimiento hacia el catolicismo, después de haber estudiado Letras Clásicas y Lenguas Extranjeras, Kocbek decidió establecerse en Maribor con la intención de ser sacerdote en el seminario católico. Sin embargo, abandonó el seminario inmediatamente debido a los bombardeos de la Primera Guerra Mundial. Además, Kocbek estaba en desacuerdo con el exceso de reglas estrictas establecidas por sus superiores. De allí, viajó a Ljubljana para estudiar las Lenguas Romances y Literatura, aunque siempre manteniendo un vínculo personal con el catolicismo. Motivado por el joven poeta Srečko Kosovel, Kocbek comenzó a escribir algunos poemas y artículos para una revista denominada Fire, basando sus ideas y estilo de escritura en el movimiento vanguardista. Asimismo, viajó a Berlín y a Francia, donde adaptó el expresionismo y el surrealismo como corrientes literarias relevantes para la creación de sus próximos escritos. 

Edvard Kocbek, un magnífico filósofo

            Desde ese momento, nace en Kocbek una nueva criatura: el pensador y/o filósofo. Cuando vuelve a Eslovenia, comienza a escribir algunos poemas en los cuales trata de establecer una reconciliación pura entre la esencia de la vida y su copia expuesta en el plano de lo visible. De este modo, aun cuando Kocbek forma parte de una época contemporánea, inclinó su estilo poético hacia una rama estética del romanticismo; alguna clase de realismo metafísico en el que el mundo natural requiere ser dominado por las sensaciones de nuestras almas. En la introducción a su volumen de poemas seleccionados Nothing is Lost (Nada está Perdido), Kocbek expone: “un hombre representa una realidad heterogénea en un ser homogéneo, por lo que no puede estar exhausto espiritual, física o socialmente… El problema del hombre es en el análisis final un asunto de religiosidad[1]” (2004, p. 4). Esto podría significar que ningún hombre es capaz de reconciliarse con su propia substancia en un nivel más inteligible de entendimiento si no existen aspectos espirituales de por medio que creen una conexión entre la naturaleza física de un ser y su origen universal. Indiscutiblemente, estos aspectos deben ser parte de la base comprensible de dicho ser: el alma,  que se encarga de conectar la mente con las sensaciones experimentadas cada vez que lo inteligible es evocado.

[1] Cita extraída del texto original en inglés y traducida por Luis Arguello. Introducción del volumen original de poemas seleccionados Nothing is Lost, por Edvard Kocbek (2004) 

Un escritor y partidista político en los ámbitos de la Segunda Guerra Mundial

Kocbek (Tercero desde la derecha)con un grupo de Líderes
yugoslavos de la resistencia comunista en Bosnia (1944)
            A pesar del surgimiento de estas ideologías y pensamientos filosóficos, Kocbek no fue indiferente a las situaciones sociales y políticas por las que su nación estaba pasando. La Segunda Guerra Mundial había llegado a Eslovenia y sus países vecinos se inclinaron a las ideologías fascistas, escenario que representó una acción repugnante para Kocbek. De esta forma, decidió confrontar el Fascismo (y a su vez, el Vaticano) a través de algunos ensayos en los cuales declaró que la espiritualidad no estaba en la disposición de ser seducida por personas que sólo desean sobresalir como iconos de autoridad y poder para controlar e ignorar los pensamientos de una sociedad inocente. Para Kocbek, la espiritualidad tenía que ir más allá de todas las ideologías comunes propuestas por  esos hombres que buscan sus propios beneficios y cierran sus ojos a la importancia de una verdadera conexión “mente-espíritu”. Partiendo de allí, Kocbek fue condenado a castigos severos debido a la supuesta herejía implícita en el mensaje de sus escritos.        
         En 1941, Kocbek fue nominado el primer líder de los movimientos Anti-Fascistas en Eslovenia y obtuvo el rango de General en el año 1943, mientras era un partidista. No obstante, por un lapso aproximado de diez años fue obligado a mantenerse en silencio debido a la persecución que las fuerzas fascistas habían organizado en su contra. Durante esos años, Kocbek no detuvo la producción de sus escritos y escribió diversos poemas y pensamientos en los cuales expresaba los momentos depresivos que su alma y espíritu afrontaban por tal persecución. En consecuencia, su ausencia temporal lo volvió un disidente con aspecto de héroe y ejemplo a seguir por las futuras generaciones en Eslovenia, a través de cada poema y pensamiento pronunciado por él. Considerado como uno de los más relevantes pensadores y filósofos en su nación, Edvard Kocbek fallece en 1981; constituyéndose su nombre como el superhombre que moldeó la sociedad Eslovena usando como herramienta fundamental sus ideales y su lucha contra cualquier obstáculo que restringiese el vuelo libre de la mente y el alma humana.

Aspectos filosóficos de Hegel en el poema All Doors are Open (Todas las Puertas están Abiertas) de Edvard Kocbek: la persecución de la Mente y sus ideales mediante una sensación interior de culpa.
                Desde que Kocbek escribe sus ensayos y volúmenes de poemas, ha dejado claro que el rol de un verdadero poeta es disolver y reconstruir su propio mundo mediante el auténtico poder de la imaginación. Indudablemente, aprendió a jugar con la holgura de su conciencia con la intención de traer al presente la reminiscencia de su mente directamente desde el hogar de los ideales aún no evocados; ya que anhelaba combatir el silencio de ese vacío repugnante erigido en su mente. De esta manera, Kocbek sabía sobre el nuevo mundo interior que se estaba creando en su mente y alma a través del conocimiento profundo de los términos “noche”, “inexistencia”  y “vacío”; así podría vislumbrar la sociedad modelo con la que estaba lidiando. Desde ese momento, Kocbek entendió que su victoria no era tan importante como el proceso por el cual tenía que pasar para acelerar el desarrollo de su mente como un ser “cambiante”, jamás estático.
               En conformidad, el propósito trascendental que Kocbek quería alcanzar mediante este proceso de invocación de lo inteligible, era el de hacer uso de sus tiempos pasados para reflejar así una manera de escapar de lo común y superfluo en las generaciones futuras bajo la consigna de “ir siempre más allá”. Igualmente, quería manifestar que cualquier ideología es suficiente para esclavizar las mentes de los humanos mientras ellos no sean capaces de practicar espontáneamente los principios más profundos de la espiritualidad; el único método usado para combatir las cualidades sombrías de las ideologías convencionales. Por esta razón, Kocbek declara que la poesía que él propone va dirigida a esas multitudes inocentes que aspiran liberar sus mentes de todo lo pragmático y el sin sentido, basado principalmente en el oxígeno de todo hombre moderno: la imaginación. Por consiguiente, de acuerdo con Kocbek, un pensamiento único e innovador puede provocar un despertar de ideales desde lo más profundo de una mente, el cual tiene la pericia de enfrentar la opresión de los enemigos; aún cuando éste represente el primer signo de un futuro castigo del alma, que podría traer una sensación amarga de culpa por el sólo hecho de “ser”, y “ser diferente”.
             Frente a esta situación, Kocbek comprendió que realmente quería arriesgar su propia vida (si era posible) para escribir lo que sentía y pensaba con respecto al escenario que estaba resistiendo. Decidió también que todos sus poemas debían denunciar el proceder y la impotencia que en él causaba el dominio adulterado de personas ajenas a su perspectiva de la vida. Es aquí el momento en el cual Kocbek escribe un conglomerado de poemas seleccionados en un volumen llamado Embers in the House of Night (Brasas en la Casa de la Noche), donde cada poema por separado contiene un misterio filosófico a resolver debido a las numerosas experiencias personales reflejadas en ellos. De este volumen surge un poema específico que representa una obra autobiográfica breve y completa sobre Kocbek y los misterios oscuros en su mente: All Doors are Open (Todas las Puertas están Abiertas). Este poema manifiesta el castigo y la culpa sobrentendida en la vida de Kocbek mientras combatía las fuerzas que mentían a sus espaldas y desestabilizaron el mundo que él y otros que compartían su misma ideología habían instituido a través de la conexión mente-espíritu. De igual forma, en este poema Kocbek imputa la inestabilidad de un gobierno burocrático que castiga sus pioneros de buen pensamiento únicamente para encubrir su delito del mal uso de la retórica, ya que habían perdido el control de la verdadera esencia del discurso proclamado al inicio de su mandato. En resumen, eso que Kocbek detalla en los hechos autobiográficos en este poema, es persecución; la persecución de su mente y sus ideales, los cuales personifican el misterio de su razonamiento filosófico. 
          El poema All Doors are Open requiere un análisis esencialmente filosófico que sea capaz de descifrar el misterio escondido en la mente de Kocbek y las sensaciones que sentía mientras su mano iba relatando lo que su mente le iba dictando. Por lo tanto, el filósofo Georg Hegel irrumpe como el personaje más indicado para tratar estas clases de fenómenos. Hegel ya había estudiado por muchos años las conductas y alteraciones de la mente y el espíritu debidas al vuelo limitado del pensamiento, causado por el encierro del “libre pensar” sobre lo que es extraño y poco perceptible a la lógica común. De acuerdo con Hegel, las cosas que tienen sus propias características vivientes, a su vez tienen la cualidad de concebir su propio ser mediante un proceso denominado always becoming (siempre cambiante[2]). Es decir, Hegel describe la mente como un ser dinámico que no para de procesar información hasta que no inicia su propio proceso, el cual es analizar los impulsos enviados al alma para evocar un razonamiento superior al usual y frecuente que caracteriza a la humanidad. En su obra maestra La Filosofía de la Mente (The Philosophy of Mind) Hegel explica un sinnúmero de procesos  involucrados en el desarrollo de la mente y, a su vez, la describe como un ser idóneo para crear su propio contexto y situaciones en las cuales las ideas evocadas desde el más alto nivel de entendimiento no pueden considerarse parte de lo ordinario y conocido (1894, p. 8). Por esta razón, Hegel parece tener la respuesta al confuso enigma representado en el poema de Kocbek, quien codiciaba la libertad de sus ideas a través de la evocación de sus reminiscencias pasadas para establecerlas de una manera descriptiva en cada línea de este poema.


[2] Proceso utilizado por Hegel para describir más claramente el ser como una criatura que se mantiene en constante dinamismo, capaz de crear situaciones que ponen en movimiento a la mente y al alma en actividades que implican acciones de pensamientos y sensaciones. 
            
           Ahora, para emprender el análisis de este poema, es importante precisar que Kocbek tenía un sueño: vincular su propio sentido de ser en una sola entelequia con el mundo; aun cuando experimentó haber electo la peor vía al final. Posiblemente fue esta la razón por la cual se sintió perseguido por ese mundo que no aceptó un idealismo estético en su haber, ya que había antes insistido en la ideología de un despertar en la imaginación mientras que el mundo, por otro lado, insistía en salvaguardar el mismo pragmatismo impuesto por lo visible a su alrededor. En consecuencia, Kocbek consideró oportuna la idea de abandonar sus deseos y desahogarse entre líneas con la intención de producir algo que representase la desolación, la soledad y la persecución de sus ideas.
El poema inicia:


“The world is full of blood-thirsty
persecutors,
but the worst persecution is
when you are not hunted,
but still act like a lost wild animal
tracked by an invisible hunter:…”

El mundo está saturado de perseguidores sedientos de sangre,
no obstante la persecución más terrible es cuando no eres cazado,
sino que aún actúas como un animal salvaje y desolado,
rastreado por un cazador invisible:...
El poema inicia:

“The world is full of blood-thirsty
persecutors,
but the worst persecution is
when you are not hunted,
but still act like a lost wild animal
tracked by an invisible hunter:…”

El mundo está saturado de perseguidores sedientos de sangre,
no obstante la persecución más terrible es cuando no eres cazado,
sino que aún actúas como un animal salvaje y desolado,
rastreado por un cazador invisible:...

            Las primeras líneas de este poema traen a discusión la posibilidad de apuntar que Kocbek se encontraba en un estado de trance en el cual se sintió perseguido por el mundo externo que lo rodeaba. Ese reconcomio posiblemente demuestra su terror hacia las experiencias de sus años pasados como partidista y esa sensación  de incertidumbre que sufrió durante esos momentos de oscuridad, en completa desolación. Según Hegel (1894), algunas veces la mente actúa por alteraciones físicas (physical alterations), evocando reminiscencias negativas de lo que representó una completa pesadilla en tiempos pasados; en donde nuestros pensamientos fueron encerrados en otras situaciones que se encuentran considerablemente alejadas de lo que afrontamos actualmente. Hegel explica:
Cuando la individualidad o ser egocéntrico se distingue a sí mismo de su mero ser, este juicio inmediato viene a ser el despertar del alma, el cual confronta su esencia natural ensimismada a primera instancia como una cualidad natural del ser, permitiendo que un estado del ser, confronte otro estado del ser[1] (1894, p. 18)

            A este punto, Hegel hace énfasis en clarificar la escena en la cual suponíamos que  Kocbek se encontraba en un estado de trance. Es decir, aquello que parecía ser un estado de trance por un momento, en realidad viene a ser un proceso denominado por Hegel como el despertar del alma (the waking of the soul). En este proceso, la mente envía impulsos inmediatos al alma por medio de reminiscencias pasadas para crear una manera interna de actuar frente a esos sentimientos. Además, esta es la razón por la que Kocbek declaró en su poema que “la peor persecución es cuando no eres cazado”, ya que existe una persecución mental que genera una incierta intuición de espionaje que lo hace “actuar como un animal salvaje perdido, rastreado por un cazador invisible”; tal cazador invisible viene a ser el pasado y sus recuerdos. De aquí, ese “animal salvaje perdido” podría representar la mente de Kocbek (o su razonamiento) la cual es asechada por los recuerdos evocados en ese momento cuando quiso retroceder en el tiempo y analizar la razón de dicha persecución, ya que sólo así sabría el verdadero significado de esa sensación de ser “emboscado” por su pasado.

            El poema continúa:
when
you sit in your studio drinking coffee
or stretching bored in the office,
when even the fanciest cigar in your mouth
cannot relieve you from a dreadful sense of guilt
as if someone has a grip on you, making you
perspire with deadly fear, wishing, either you
didn't know who you were or could
throw yourself from the ninth floor.

Cuando
estas en tu morada tomando un café o tendido de aburrimiento en la oficina, cuando ni siquiera el más lujoso cigarrillo en tu boca
puede librarte de esa terrible sensación de culpa
como si alguien tuviese un dominio sobre ti, haciéndote
 sudar con miedo mortal, deseando, bien sea que no supieses quién eres o que pudieras
 lanzarte del noveno piso.


            Sucesivamente, Kocbek continúa describiendo esta sensación exhaustiva como una criatura que camina a su lado, estando internamente con él en todas partes. Dondequiera que esté, encuentra esa persecución, incluso cuando trata de relajarse y descansar su cuerpo y mente. No obstante, esta vez Kocbek percibe una nueva sensación que va tomada de la mano con esta previa de la persecución: “una sensación terrible de culpa”, la cual podría ser indudablemente considerada el origen de esa persecución interna en su conciencia. A su vez, esa sensación de culpa permite que Kocbek sienta como “si alguien tuviese un dominio sobre él” y esto denota cierta impresión de espionaje; lo cual le impide relajar su alma y mente. Por el contrario, esta sensación de culpa crea en él una fluctuación que genera esta extraña persecución de su mente y sus ideales.

            De este modo, Hegel (1894) considera este comportamiento de la mente como un proceso que tiene que ver con un encuentro entre pensamientos y recuerdos, creando así una confrontación mental que forja un estado de sensibilidad (sensibility) en la conciencia de un ser; aunque este sea temporal. Hegel declara: “La sustancia de la sensación es entonces confinada y temporal, perteneciendo naturalmente como un ser inmediato, a aquello que es cualitativo y limitado[2]” (1894, p.21). Hegel corrobora que esta sensación mental no es eterna, sino temporal; ya que ésta pertenece al plano de lo superficial y de las reminiscencias evocadas. Por otro lado, Hegel también expresa que aunque ese estado de sensibilidad es temporal y no afecta directamente la conciencia, está propenso a permitir el paso de cualquier ser en un encuentro filosófico consigo mismo mediante una vuelta al pasado. Este proceso permite al ser tomar las experiencias de esos recuerdos pasados para así facilitar la evocación de algunos sentimientos que tienen una repercusión negativa la mente y el alma.  Hegel establece:
En el uso del lenguaje ordinario, la sensación y el sentimiento no se distinguen con claridad. Aunque todavía no hablamos de la sensación, -sino del sentimiento (como sentido) de lo justo, del ego: así el sentimentalismo (sensibilidad) está conectado con la sensación. Por lo tanto debemos decir que la sensación enfatiza más bien el lado de la pasividad -el hecho de hallarnos sintiendo, esto es, la urgencia del modo en sentir- mientras que el sentimiento al mismo tiempo se da cuenta del hecho que somos nosotros mismos quienes sentimos[3] (1894, p.25)

            Hasta ahora, esta persecución y esta sensación de culpa que Kocbek siente en su interior son consideradas el resultado de una confrontación mental que tiene que ver con sus recuerdos y sus percepciones personales de la vida. Posiblemente Kocbek siente impotencia frente a este deseo de haber establecido un mejor legado de sus ideales a sus enemigos. Sin embargo, reconoce que esas sensaciones no son positivas y lo hacen “sudar con miedo mortal”, ya que éstas quieren blanquear su mente y así eliminar su razonamiento y los ideales propuestos para crear una manera de vivir mejor en su conciencia. De ahí, Kocbek revela que los sentimientos que él está experimentando son parte de una era pasada que le dejó una mala sensación en su mente, y ahora se siente perseguido por ella, sufriendo constantemente porque su mente se convirtió en víctima de su pasado.

            El poema concluye:
This persecution is the most horrifying flight
from oneself, the most fatal capture.
Nothing helps, even though all doors are open
and all guns at your disposal, when you sit
amid black night or clear day
unable to move from the deadly fear
of an unknown, ineffable guilt.
Esta persecución es el vuelo más terrible desde uno mismo,
la más terrible captura.
Nada ayuda, a pesar de que todas las puertas están abiertas y todas las armas a tu disposición, cuando
estás entre la noche negra o  en medio de un día despejado
incapaz de escapar del miedo mortal de una desconocida, inefable culpa.

            Desde este momento, Kocbek se rinde y se da cuenta que esa sensación de culpa estará siempre a su lado aunque él quiera liberar su mente de esa persecución descrita como “aterradora” y como “la más terrible captura”. Kocbek quiere confirmar que la peor sensación que una persona puede sentir es esa de sentirse perseguido no sólo físicamente, sino también mentalmente; por medio de las reminiscencias de su mente y sus ideales. Además, Kocbek usa una alegoría donde se ve a sí mismo en un callejón sin salida y, aún cuando está armado y todo parece estar de su lado, no hay manera de escapar del enemigo y las fuerzas que ha preparado para controlarlo.

            De consecuencia, Hegel (1894) declara que esta última situación en la cual Kocbek estaba implicado pertenece a un proceso mental mejor conocido como recolección (recollection), en el cual la mente primero intuye las posibles acciones a acontecer, del pasado al presente. En segundo lugar, la mente hace una representación de esas acciones mediante una evocación de ideales que serán adaptadas a ellas y, finalmente esta (la mente) recolecta toda la información necesaria para enviar imágenes espontáneas al alma y generar así respuestas negativas a la conciencia. Hegel establece:
“… El recuerdo es la referencia de la imagen a una intuición, y es considerada una subsunción de la única intuición inmediata (impresión) bajo la representación de un punto universal, bajo la representación (idea) con el mismo fondo[4]” (1894, p. 72). Este proceso de recolección (recollection) no sería posible sin la intervención de capacidades intelectuales que formen parte de la inteligencia de un ser; ya que las imágenes que la mente envía al alma son primero sujetas a análisis a través de una asociación de ideas que permite una evocación auténtica de las reminiscencias escogidas por la mente desde su pasado. Por lo tanto, Hegel explica que todas las imágenes en la mente necesitan de “una intuición concreta” que sea capaz de trabajar con una habilidad creativa de imaginación para establecer los patrones ideales de pensamiento y luego ser enviados al alma, la cual vendrá a ser un sentimiento expreso en la conciencia de una persona.

            Como consecuencia, de acuerdo con las aseveraciones de Hegel, Kocbek se encontraba en un estado de frustración inducido por una sensación de culpa que le permitió pasar a otra dimensión de entendimiento donde sintió cierta persecución por medio de las reminiscencias que su mente recalcó en su alma. La mente de Kocbek se puede juzgar como la única responsable de esa sensación de culpa interior. Entonces, la respuesta al enigma plasmado en este poema podría ser que él no fue capaz de regresar del viaje de sus recuerdos y fue más allá de sus reminiscencias vividas, creando otro mundo al lado de sus sentimientos pasados donde provocó una evocación de recuerdos que lo perseguían. Esta es la razón por la cual Kocbek dice que “… Nada ayuda, aunque todas las puertas estén abiertas y todas las armas a tu disposición…”, ya que aún cuando él desea sanar su vida por medio de la evocación de sus recuerdos para reflexionar en ellos y enviar impulsos positivos a su alma, él encuentra que éste es un hecho imposible debido a la imposición causada por la persecución generada por esa sensación de culpa en su mente. De ahora en adelante, cada actividad implementada por Kocbek para escapar de esa tenebrosa sensación en su mente no lo hará libre de esa “culpa inefable” que él está experimentando por días y noches,  conjuntamente con esa persecución de sus ideales; ya que su pasado continúa manifestando un dominio sobre él.

            A continuación, el poema All Doors are Open en tres idiomas: esloveno (versión original por Edvard Kocbek), inglés (traducido por Sonia Kravanja) y español (traducido por Luis Arguello, autor de este artículo de investigación).  


Odprta so vsa vrata

Povsod po svetu divjajo preganjalci,
toda najhujše je tisto preganjanje,
kadar te nihce ne lovi, pa se vendar
obnašaš kot izgubljena divja zival,
ko jo nevidni lovec zasleduje: ce
sediš doma v delovni sobi in piješ kavo
ali se v uradu dolgocasno preteguješ
in te niti najdrazja cigara v ustih
ne reši grozovitega obcutka krivde in
te ima nekdo resnicno v pesti, da se
potiš od smrtnega strahu in najrajši
sploh ne bi vede! zase ali pa bi se
pri prici vrgel iz devetega nadstropja.
To preganjanje je najstrašnejši beg
pred samim seboj in najusodnejša ujetost.
Nic ti ne pomaga, vsa vrsta so odprta
in vse pištole so ti na razpolago, ti
pa se sredi temne noci ali jasnega dneva
ne moreš niti ganiti od smrtnega strahu
pred neznano in neizrekljivo usodo
.

Original poem from: Zbrane pesmi (Selected Poems). Edvard Kocbek.
All Doors are Open

The world is full of blood-thirsty persecutors,
but the worst persecution is
when you are not hunted,
but still act like a lost wild animal
tracked by an invisible hunter: when
you sit in your studio drinking coffee
or stretching bored in the office,
when even the fanciest cigar in your mouth
cannot relieve you from a dreadful sense of guilt
as if someone has a grip on you, making you
perspire with deadly fear, wishing, either you
didn't know who you were or could
throw yourself from the ninth floor.
This persecution is the most horrifying flight
from oneself, the most fatal capture.
Nothing helps, even though all doors are open
and all guns at your disposal, when you sit
amid black night or clear day
unable to move from the deadly fear
of an unknown, ineffable guilt.

Translation by Sonia Kravanja from: Embers in the House of Night (Selected Poems)







Todas las Puertas están Abiertas

El mundo está saturado de perseguidores sedientos de sangre;
no obstante la persecución más terrible es cuando no eres cazado,
sino que aún actúas como un animal salvaje y desolado,
rastreado por un cazador invisible: cuando
estás en tu morada tomando un café o tendido de aburrimiento en la oficina, cuando ni siquiera el más lujoso cigarrillo en tu boca
puede librarte de esa terrible sensación de culpa
como si alguien tuviese un dominio sobre ti, haciéndote sudar con miedo mortal, deseando, bien sea que no supieses quién eres o que pudieras
 lanzarte del noveno piso. Esta persecución es el vuelo más terrible desde uno mismo,
la más terrible captura.
Nada ayuda, a pesar de que todas las puertas están abiertas y todas las armas a tu disposición, cuando
estás entre la noche negra o  en medio de un día despejado
incapaz de escapar del miedo mortal de una desconocida, inefable culpa.

Traducido por Luis Arguello. 2016.



Mérida, Venezuela. 2016






Referencias bibliográficas



Cox, J. (2005). Slovenia: Evolving Loyalties. New York: Routledge Tailor & Francis Group.
Hegel, G. (1894). Hegel’s Philosophy of Mind. Oxford, London: Oxford University Press Warehouse.
Hegel, G. (1910). The Phenomenology of Mind. New York: The McMillan Company.
Kocbek, E. (2004). Nothing is Lost: Selected Poems (Translated by Scammel M, and Taufer V). New Jersey, USA: Princeton University Press.
Kocbek, E. (1999). Embers in the House of Night (Translated by Kravanja, S.). Santa Fe: Lumen Books.





[1] Cita traída del texto original en inglés y traducida por Luis Arguello. Obra maestra de Georg Hegel La Filosofía de la Mente (1894). (The Philosophy of Mind). 
[2] Cita traída del texto original en inglés y traducida por Luis Arguello. Obra maestra de Georg Hegel La Filosofía de la Mente (1894, p. 21). (The Philosophy of Mind). Explicación del proceso de alteraciones mentales sensibilidad.
[3] Cita traída del texto original en inglés y traducida por Luis Arguello. Obra maestra de Georg Hegel La Filosofía de la Mente (1894, p. 25). (The Philosophy of Mind).
[4] Cita traída del texto original en inglés y traducida por Luis Arguello. Obra maestra de Georg Hegel La Filosofía de la Mente (1894, p. 72). (The Philosophy of Mind). Explicación del término recuerdo como una actividad de la mente que implica un proceso de evocación de lo universal; puesto que son ideales pertenecientes al plano de lo no visible.